Literlabia

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Apolo del templo de Zeus agosto 10, 2010

Archivado en: clásicos griegos,reflexiones — Netoli @ 3:10 am

Vista de frente del Apolo del templo de Zeus


El Apolo del templo de Zeus, en Olimpia, es inolvidable para todos aquellos que lo vieron una vez. El artista ha captado un momento de imponente grandeza: en medio del más rudo tumulto aparece repentinamente el dios, y su brazo extendido ordena silencio. En su rostro, donde grandes ojos mandan con la supremacía de la mirada, resplandece la nobleza. Un fino, casi melancólico rasgo de profunda sabiduría, se dibuja en sus firmes y nobles labios. La apariencia de lo divino en la brutalidad y confusión de este mundo no se la puede imaginar en forma tan admirable. Sus otras imágenes lo caracterizan también por la grandeza de su porte y movimiento, por el poder de su mirada, por lo luminoso y libre de su presencia. En los rasgos de su rostro, el vigor masculino y la claridad se unen al esplendor de lo sublime. Él es la juventud en su más fresca flor y pureza. La poesía elogia su cabellera ondeante que la lírica antigua llama áurea. El arte lo representa casi siempre sin barba, de pie o caminando.

W. Otto, Los dioses de Grecia.

 

Puntos de vista acerca de “La casa de los espíritus” junio 14, 2010

Archivado en: comentarios de libros,Literatura — Netoli @ 12:21 am


Si bien no es una de mis novelas favoritas, tiene esta creación de Isabel Allende, ciertas características que hacen que ésta sea recomendada dentro del marco de los estudios de enseñanza media en Chile. Es cierto que existe mucha novela – y mejor dirán algunos – que retrata a nuestro país. La gracia de la novela de Allende es su narración entretenida y la historia que urde para retratar a un Chile de principios de siglo XX hasta su dictadura en el año 1973.

En el fondo, la autora, nos quiere relatar un punto de vista político acerca de la historia de Chile. Lo hace a partir de la figura de Esteban Trueba, quien podría decirse es el self man latinoamericano. Un hombre que surge desde su pobreza y clase media para empinarse como uno de los terratenientes de importancia en el país. Es de este modo que se nos presenta a un joven y enamorado Trueba que parte al norte para buscar el sueño del oro. Luego de la muerte de su amada Rosa, decide concentrarse en el terreno de su padre, un terreno abandonado y habitado por “ignorantes” campesinos en los que se destacará la figura de Pedro Tercero.

Trueba se presentará como la figura del terrateniente despótico y paternalista. Su simiente se regará por el campo y tendrá muchos “huachos” entre los que surgirá el hijo de Pancha García, quien buscará vengarse de Trueba: a quien envidiará y a quien tratará de jugar una mala pasada.

Por otro lado está la familia Del Valle. Esta familia representa la clase aristocrática chilena. Sus hijas deberán casarse con alguien promisorio. La unión de Clara con Esteban refleja esta nueva sociedad que se va formando: la de la clase alta empresaria, terrateniente. Por otra parte, Clara, representa la figura de la mujer que busca su independencia dentro de un mundo dominado por los hombres. También en cierta medida su madre, pero ésta última sólo reproduce el modelo de la mujer de clase alta que trata a los más humildes como si fueran personas sin decisión.

Clara tiene tres hijos con Trueba. Los tres representan un modo de pensar dentro de la sociedad chilena. Jaime con sus ideas populares, su hermano Nicolás con sus ideas progresistas y Blanca, un ser apasionado que no le importarán las diferencias sociales ni el qué dirán. Ésta última, también debe someterse a lo que le dicta su padre y debe en cierto momento, casarse con alguien que no ama, sólo para guardar las apariencias.

De la unión de Blanca con Pedro Tercero, nacerá Alba. Miguel verá el nacimiento de Alba y posteriormente – ya en su juventud – serán amantes. Estos personajes representan la juventud revolucionaria del año 1973. Alba como la niña que debe romper con los cánones establecidos por su clase social y Miguel como el joven revolucionario involucrado a fondo con la lucha de clases establecida en ese período.

Finalmente, ambos personajes sucumbirán al golpe militar. La autora, en este sentido, aporta un punto de vista importante para saber acerca de ese período. Para ello utilizará a Alba. Ella sufrirá la tortura y el horror, aspectos que vivieron muchos compatriotas.

Para finalizar, Isabel Allende conjuga una serie de elementos para entregarnos una novela interesante que retrata parte de lo que fue Chile en la centuria pasada. Es una mirada contemporánea acerca de muchos aspectos que no habían sido descritos hasta el momento (recordemos que fue publicada en el año 1982, en plena dictadura militar) y que la autora los denuncia casi como un grito desesperado en medio de la noche.

Para saber más de la novela:

Casa de los espíritus (Wikipedia)
Recomenda2
La casa de los espíritus: familia, nación y clases. Un estudio de Carmen Gloria Godoy.

 

La presencia de las Musas octubre 21, 2009

Archivado en: Literatura,poemas — Netoli @ 11:44 pm
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No son los hombres quienes pueden pronunciar las palabras que definan al universo y las cosas. Frente a éste y su magnificencia sólo nos queda el pudor. Frente a ese pudor está el silencio. Los griegos lo denominaron aidós, como un sentimiento de vergüenza o decoro. Empero, no es un sentimiento de pudor tal como pueda concebirlo el hombre moderno; sino más bien, respeto por lo sagrado y lo divino .

Ante la grandiosidad de aquello que no podemos acceder y que debe sernos revelado, surge la Musa como aquella música (mousiké) que debe ser escuchada. Aquella voz melodiosa anuncia los asuntos que nos conectarán con lo divino. Ella será la única que pueda pronunciar, a través de una palabra que no nos es cotidiana, la esencia de lo divino. Quien sepa escucharla, podrá comunicar lo que a la divinidad respecta, porque ellas mismas son la divinidad.

A ellas que se les designa como Olímpicas, revelan la verdad. Fueron creadas para tal propósito como señala W. Otto a través de la explicación del “Himno a Zeus” de Píndaro. Mito conocido que relata que en el origen del mundo, ante la maravilla de la creación, los dioses en muda contemplación – sin saber cómo pronunciar aquello – piden a Zeus una voz divina que alabe a la creación en palabras y música. El dios crea así a las Musas, quienes serán las únicas que tendrán un lenguaje que pueda descifrar y mostrar lo divino. Gracias a su canto, la creación es completada.

Antes de ellas, nada podía ser pronunciado. Sólo habitaba un silencio henchido de significados. La existencia de las cosas se debía a que el silencio cobrara forma y fuese dicho. Entonces la Musa revela. La Musa otorga otra dimensión al silencio, el cual se vuelve materia sonora. No obstante las Musas no sólo nos hablan a través del canto, sino también a través de la danza. Música y danza conllevan en sí lo verdadero, lo primigenio, lo fundante que permitirá el surgimiento de un hablar originario, gracias a la conexión con el alma humana y su continuo movimiento .
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La metamorfosis y Kafka: el reflejo de una vida desgarrada. mayo 14, 2009

Archivado en: comentarios de libros,Literatura — Netoli @ 2:45 am


Entendemos el término “pasión” como entusiasmo por la vida. En el caso de Kafka no era entusiasmo como tal, pero el desgarro de su alma dolorida manifestada a través de todas sus obras, se nos refleja hasta el extremo en esta su obra cumbre: La metamorfosis.

No tuvo una vida extensa, murió debido a la tuberculosis en 1931. Aunque en su imaginación murió muchas veces. Esa creatividad fúnebre la llevó magistralmente a sus escritos en los que mostraba diversas maneras de extinguirse, de desaparecer, de no ser.

Una de ellas es la Metamorfosis. En la metáfora de la transformación en un bicho, Kafka nos muestra el profundo dolor humano, el desprecio de su condición a través de su propio sufrimiento, de su sentimiento de exilio frente a la vida y la sociedad.

La sublimación de todo aquello que torturaba su alma, lo logró por medio de la escritura. Fue su forma de manifestación más elocuente de todo aquello que ocultaba, de todo aquello que lo hacía parecer frente a los otros como un “santo”.

Podríamos decir que toda su creación es el resultado de su profundo desasosiego frente a la vida y de las terribles relaciones que estableció con sus padres. En este sentido, la tortuosa relación con su padre y lo que su figura representaba, conformó gran parte de su personalidad y su forma de entender el mundo.

Su padre siempre lo despreció. Lo veía como un ser endeble y debilucho. De partida, el padre era un ser grande y voluminoso, que comía carne y que era totalmente pedestre. En cambio Kafka sufría de una complexión débil, un pecho hundido acompañaba a unas piernas largas y delgadas…además de ser vegetariano y de masticar un alimento más de diez veces antes de digerirlo.

Kafka vivió con sus padres durante la mayor parte de su vida (aun cuando gozaba de independencia económica y podría haberse mudado) La cercana convivencia con ellos ponía a prueba diariamente su hipersensibilidad a los ruidos. Como ya había dicho, para Kafka padre – un hombre gigantesco – su hijo era un fracaso y un Schlemiel (un inútil), una gran desilusión, y nunca dudó en hacérselo saber.

Esto hizo que Franz viviera con mucho temor. El tema del poder será un tópico recurrente en su obra.

En la Metamorfosis vemos una metáfora de estos aspectos. Si bien es cierto, Gregorio nunca es un bicho, su desadaptación social y sus relaciones con los demás miembros de su familia (lo que ésto representa) hace que realmente lo sea. Esto refleja la concepción que Kafka tenía de sí mismo, su afán de autodestrucción y su problema con el cuerpo y la sexualidad. El hecho de que el padre le lance la manzana no es un hecho fortuito. La manzana como símbolo de la discordia entre el ser humano y el dios, en el libro de Kafka se transforma en el desprecio absoluto del padre hacia su vástago y no al revés.

Sin duda, hay muchos aspectos en esta obra que nos invitan a una intepretación. También debemos considerar que la metamorfosis de Gregorio no es un milagro y ni siquiera le sorprende. Sucede y él tiene que adaptarse. Lo más importante en esta gran fábula, no es el sufrimiento de Gregorio, sino el que él causa, sin darse cuenta, a sus padres y a su hermana. Esto refleja los propios sentimientos de insuficiencia que Kafka sentía con respecto a su familia.

 

Albert Camus y “La Peste”. El legado del último humanista. mayo 11, 2009

Archivado en: comentarios de libros,Literatura — Netoli @ 11:51 pm


de David Zane Mairowitz (fragmento extraído de “Camus para principiantes” ed. Era Naciente, 1999)

«Ningún pueblo puede vivir sin belleza. Sólo puede sobrevivir un tiempo. Y esta Europa que aquí muestra uno de sus rostros más persistentes se aparta de manera incesante de la belleza.»
Albert Camus 1913-1960

En 1943, cuando los nazis invadieron la llamada “Zona libre”, asumiendo así el control de la mitad meridional de Francia junto con la septentrional, Camus declaró que habían llegado “como las ratas”.

Y de hecho, las ratas constituyen la imagen central del comienzo de su novela clásica: La peste.

Orán, ciudad argelina del Mediterráneo donde el propio Camus había vivido un breve lapso, es descrita como la más “común” de las ciudades, un lugar “sin palomas, sin árboles ni jardines…un sitio neutral”.

Hay pueblos y ciudades en los que su gente tiene de tanto en tanto una vislumbre de algo más. Sin embargo, Orán parece ser una ciudad sin vislumbres, o sea, una ciudad totalmente moderna.

Nos hallamos en el ámbito de la tragedia griega. La ciudad es, de hecho, el personaje central de esta “crónica”, y su eje espiritual es su destino colectivo a manos de la naturaleza devastadora. Desde luego, Camus no esconde que Orán es una metáfora de la Francia ocupada y apartada de la civilización por “la peste” nazi; pero es asimismo la prueba suprema de la solidaridad frente a la muerte masiva en cualquier lugar del mundo.

En la peste no hay verdaderos protagonistas, y nadie sufre gran transformación espiritual en el curso de su desarrollo inexorable. Sólo hay una serie de personajes de variable importancia, conectados por el tema de la novela pero a los que no pueden considerarse representativos de un “relato” con “intrigas” entrelazadas. No es raro, por tratarse de Camus, que este grupo esté formado en su totalidad por hombre del continente europeo. En esta ciudad “argelina”, salvo por una referencia ocasional a sus condiciones sanitarias, no parece haber la más mínima huella de su población árabe.

En la mañana del 16 de abril, el Dr. Bernard Rieux dejó su consultorio y se topó con una rata muerta en el rellano de la escalera.
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Sobre el silencio y la palabra (I) diciembre 11, 2008

Archivado en: Literatura,reflexiones — Netoli @ 1:16 am

El silencio es el soplo del alma. Y sólo la palabra es silencio. El silencio es lenguaje. Éste no es instrumento, sino una actividad específicamente humana ¿Por qué? Porque el ser humano es el animal que puede hablar, es un acto consciente.

El ser humano puede escoger, entonces el hombre pudiendo hablar, escoge el silencio. De este modo, el silencio no es un acto utilitario, sino más bien es el respiro del ánima. Así hablar y callar se configuran en una estructura más que fisiológica como el espacio que el ser tiene para hablar de sí mismo.

El silencio es el inicio del lenguaje, en este sentido, no va unido con una idea de necesidad práctica comunicacional, sino como una fundación. De este modo entendemos la palabra fundante. Y esta palabra está rebosante de musicalidad.

En “El himno a Zeus” de Píndaro, el caos domina a la creación. Zeus ha dado orden al cosmos, pero éste se halla incompleto sin la voz, sin el lenguaje. El canto lo libera y produce este orden a partir de las musas, esta inspiración y también memoria para los hombres. De este modo hay una co-pertenencia del silencio y la palabra; ésta es divina. La palabra revela al mundo, su esencia.

 

La conciencia ante lo efímero de la existencia: “Sunt lacrimae rerum et mentem mortalia tangunt” Virgilio junio 1, 2008

Archivado en: reflexiones — Netoli @ 6:16 pm
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Virgilio a través de su pluma magistral y profundamente humana, nos invita una vez más a comprender la esencia de lo humano y qué es aquello que nos define.

En el libro I de la Eneida, verso 462, encontramos este magnífico verso que nos recuerda nuestra fragilidad y nuestra profunda belleza – belleza en el horror y en el dolor – por medio de tópicos que nos conciernen, no de forma exclusiva, pero sí crucial.

Al hablar de fragilidad, belleza y tópicos, me refiero al tema de la muerte, de aquello tan insondable como inefable, aquello que nos constituye y da sentido a la existencia, tiñéndola de una belleza tan particular, la que queda demostrada en todo lo efímero y valioso que se haya en el momento, en la acción y en todo aquello que somos y ejercemos.

Y a esto nos invita el verso de Virgilio: “Hay lágrimas en las cosas y tocan a lo humano del alma”. En el fondo, nuestra vida está teñida por la conciencia de lo efímero de nuestra existencia.

Esta es nuestra condición: todo es perecedero. Tomar conciencia de aquello nos embarga y el dolor que se desprende, lo tiñe todo, lo abarca todo. Aceptar el dolor es justo del hombre sabio, quien ahora puede tomar el peso de la vida en sí, su valor.

Sunt

No es mera coincidencia que Virgilio haya escogido el verbo ESSE(infinitivo “ser”, “estar”, “existir”, “haber”) para el comienzo de este verso. Verbo en presente, plural: SUNT, que nos revoca a los significados: son, existen, hay. Todos definen, establecen, afirman. No puede negarse que en las cosas, hay (yace, habita) un dolor que toca a lo mortal. No es una pregunta, no es una duda, es simplemente una afirmación, la que funda y define lo que pertenece a la vida.

Lacrimae rerum

La acción, sunt, recae directamente en las cosas. En un análisis sintáctico actual, rerum sería complemento agente, pero en latín es acusativo (complemento directo). La importancia de este análisis yace fundamentalmente en el sentido de la frase, su significación. Pues en nuestro caso, sunt define a rerum, lo modifica, lo establece. RES (“cosa, asunto, materia”), no es, en el caso del verso, una simple “cosa”, es una esencia, es una materia. Podría afirmar que se refiere a todo. O sea, todo está bañado de lágrimas; en el caso del verso, lacrimae rerum , el dolor pertenece a las cosas, pertenece a esa esencia.

Lacrimae rerum nos indica que en la existencia todo está sujeto al dolor, es parte de ella y no solamente parte, sino definición de la vida: sunt lacrimae rerum.

No obstante quien toma conciencia de ese dolor, de esta caducidad, es el hombre. Esto se expresa en la segunda parte de este verso:
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