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Breves puntos de vista acerca de Cortázar: “Todos los fuegos, el fuego” Noviembre 13, 2007

Archivado en: Literatura, comentarios de libros — Lorena Francisca @ 12:29 am

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« Admiro su obra por lo que tiene de renovador. Cortázar quiso pelear contra las formas estereotipadas de la novela y el cuento y buscar la otra cara de la luna.»
Juan Carlos Onetti

Lo primero que nos impacta de Cortázar es lo que siempre nos impactará desde el momento que surcamos la primera línea hasta desfallecer con una gran incógnita en la última frase de cada uno de sus geniales cuentos.

Asombrosa técnica que nos ilumina con elementos fanásticos y oníricos (Casa tomada, La continuidad de los parques) que hace dudar al lector-espectador de la veracidad de los hechos relatados.

No obstante, la magia de Cortázar reside en el lenguaje. En cómo se hace dueño de la palabra y ésta como un eje constructor de la obra de este escritor, pues su uso con peculiar belleza quiso rescatar la esencia de lo argentino y la esencia misma del lenguaje literario:

«Hace años que estoy convencido de que una de las razones que más se oponen a la gran literatura argentina de ficción es el falso lenguaje literario (sea realista o neorrealista o alambicadamente estetizante). Quiero decir que si bien no se trata de escribir como se habla en Argentina, es necesario encontrar un lenguaje literario que llegue por fin a tener la misma espontáneidad, elmismo derecho que nuestro hermoso, inteligente, rico y hasta deslumbrante estilo oral. Pocos, creo, se van a cercando a ese lenguaje paralelo; pero ya son bastantes como para creer que fatalmente, desembocaremos un día en esa admirable libertad que tienen los escritores franceses o ingleses de escribir como quien respira y sin caer por eso en una parodia del lenguaje de la calle o de la casa.»

Esta búsqueda lo llevará a retratar un mundo cada vez más cercano a lo latinoamericano y a la vez cercano a lo fantástico a través de metáforas, adjetivación sugestiva, uso de términos de diferentes categorías, palabras claves, onomatopeyas…la lista es incuantificable y todo ello deriva en la más creativa presentación de diversas historias cada una mostrando un matiz o un has del prisma humano y su conviviencia.

De alguna forma en “Todos los fuego, el fuego” este uso del lenguaje – que para Cortázar era “residencia en una realidad, vivencia de una realidad [...] no se puede revivir el lenguaje si no se empieza por intuir de otra manera casi todo lo que constituye nuestra realidad” – reafirma una manera de ser de la sociedad, del ser humano y a la vez nos presenta técnicas asombrosas.

En “Autopista del Sur” el relato comieza nombrando los autos, se presenta de forma inmediata el asedio en la carretera, lo que se formará. Así nos vamos percantando que los protagonistas tendrán el nombre de sus vehículos: Dauphine, Taunus, Caravelle. Ya este uso ingenioso de la autopista – como un viaje común y corriente – nos presenta la indiferencia de la sociedad actual, la innominación y la falta de pertenencia, que se disolverá cuando los personajes atrapados en este infernal “taco”, deberán organizarse para sobrevivir.
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Los cuentos que no hablaron Octubre 26, 2007

Archivado en: cuentos — Lorena Francisca @ 1:07 am

Se quedaron encerrados entre los 50 mil que participaron en la convocatoria “Santiago en 100 palabras”. En honor a ellos, porque creo que se lo merecen, los publico acá:

Guliano

Guliano se mira al espejo con la luz tardía que anuncia a los pájaros la despedida. Se enciende entonces la lámpara de su espacio, inundando con ella los afiches desleídos y vaporizados de una moda. Detrás de su espacio, un viejo sillón verde se interroga por las horas sucedidas del día retratado en las noticias del diario olvidado.

Guliano se refleja en los vidrios de las ventanas que dicen de lunes a viernes $2000 y sábados $3000. Una tímida tijera, que ensombrece el rostro de una intrigante mujer, espera en la puerta el golpe de una mano ansiosa por cabelleras nuevas.

Puedo

Puedo ser la falda y la entrega. El escaparate vacío y la mudanza. Puedo ser y no me dejas. Tonto. Y de capirote.

Oleadas

Conocí a una mujer que decía ser fuerte y no derramaba lágrimas. Detrás de los pies firmes siempre dejaba una interrogante. Su vida, como el océano, había sido de oleadas constantes, siempre permanentes, siempre disímiles.

Cada una de nosotras lleva un océano dentro. Cada ola, marea, la sometemos a los desvaríos de la luna. Los otros, no nos entienden. Creen estar cerca de nosotras, pero navegan en la balsa más poniente, esa donde se esconde el sol, y desde ahí nos observan.

 

Romeo y Julieta: el agridulce elixir que sobrelleva el amor… Septiembre 2, 2007

Archivado en: Literatura, comentarios de libros — Lorena Francisca @ 12:04 am

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Cada vez que nos enfrentamos al amor de Romeo y Julieta no podemos comprender cómo estos jóvenes pudieron, en tan poco tiempo, amar tanto.

El concepto del amor en nuestra sociedad actual no va de la mano con el romanticismo. Difícilmente llamaríamos “verdadero amor” a una aventura de una noche o a un beso apasionado en medio de la fiesta. A veces creo que, en nuestra sociedad actual, se ha perdido el significado del verdadero amor.

Entonces llega Shakespeare y lo trae de vuelta con su magistral pluma ¿Cómo? Simplemente a través de la leyenda de dos jóvenes enamorados quienes se quitaron la vida al ver la imposibilidad de estar juntos. En el caso de Shakespeare se conjuga el hado griego, como toda tragedia,que lleva precipitadamente y cabo tras cabo, a los amantes a un amargo destino, tan amargo como el veneno de su desventura que los enfrentó al frío lecho de la muerte.

Ya Gonzalo Rojas se lo preguntó ¿Qué se ama cuando se ama? Así frente a la duda nos damos cuenta que en el fondo no sabemos lo que es el amor ¿Simple desventura?¿Pasión irrefenada?¿Amistad reflexiva? O como distinguían los medievales, entre “caritas” y “amor”. “Caritas” se entendía como el amor conyugal, exento de pasión desenfrenada. A diferencia del “amor” que estaba relacionado con la química pura y sus consecuencias.

¿Se ve esta connotación en Romeo y Julieta? En la obra de Shakespeare vemos a un indeciso Romeo que cree estar enamorado de la esquiva Rosalinda. Es en la fiesta de los Capuleto cuando este joven divisa a la inocente y apasionada Julieta. Destello y relámpago directo al corazón. Eclipsado por su belleza vemos a un Romeo que señala que sus ojos no habían conocido el amor hasta ver a Julieta. Ella, también cae y sellan su amor con un apasionado beso.

Hoy día, ese beso a la mañana siguiente quizás estaría olvidado. En incluso, olvidado el mismo instante del beso, o sea la duda ¿besé realmente? En el caso de Romeo, prendado hasta lo más hondo de su bella Julieta, escarpa las altas murallas para poder contemplar a su amor, escuchando así una confesión maravillosa por parte de la muchacha, que lo hace volar junto a ella y así prometerse amor sin fin.
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Un engendro Agosto 31, 2007

Archivado en: cuentos — Lorena Francisca @ 12:16 am

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No sé de qué fiereza y piel se pudo haber credo este engendro que le han tapado la boca tantos siglos y que, aún así, ha dicho “esta boca es mía” y ha pregonado por los cuatro vientos su condición de fiera, fiera disfrazada, con alma de caramelo. El calor de un hombre lo derrite y puede extinguir su melasa. Melasa que como el ámbar extraído puede volverse fósil o no, depende del cromosoma interno.

Así podríamos decir que muchas mujeres viven con un corazón jurásico que ha debido usar en diferentes mundos. Mundos en el que todo les fue arrebatado.

 

Hamlet o la angustia existencialista Agosto 21, 2007

Archivado en: comentarios de libros — Lorena Francisca @ 11:43 pm

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Cuando leo a Hamlet de Shakespeare, siempre trae a mí algo nuevo. Pero, sin duda, hay una temática que ronda al extraño ¿optimismo? de este príncipe incomprendido que rodea con un halo certero de fatalidad.

Esta temática relacionada con la falta de sentido de la vida y por la falta de justicia que se presenta en esta obra dramática.

Argumento:

Antes de hablar de la falta de sentido, creo que es importante recordar el argumento de esta obra: Después de la victoria sobre Fortimbrás y los derechos a las tierras, muerto el rey Hamlet, se presenta a través de una sombra que rodea al castillo pasado el canto de los gallos. Los guardias asustados, comentan al príncipe la aparición de este Rey. Hamlet, con decisión, se enfrenta a la sombra y la sigue. Ésta le relata los macabros sucesos que dieron origen a la muerte de su padre y que ella es su representación, porque Hamlet (padre) debe pagar sus pecados. Para lograr ello, pide al príncipe venganza. Luego de esa petición todo cambiará para el príncipe de Dinamarca, quien se valdrá de diferentes medios para lograr su acometimiento. Finalmente, tal deseo conllevará a la muerte de todos los personajes principales de la obra.

Temática:

Es difícil imaginar a un joven de quince años, que recién está descubriendo la vida y el amor, tener que enfrentar tal dilema. Ya apesadumbrado por la muerte de su padre y en una honda depresión (Hamlet desea morir) debe cumplir con la voluntad póstuma del rey. Para ello, se vale de todo artificio que sólo genera desgracias.
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Ya comenzó la convocatoria del concurso de cuentos breves más masivo de Chile! Agosto 20, 2007

Archivado en: Literatura, cuentos — Lorena Francisca @ 12:26 am

Plagio, Minera Escondida y Metro de Santiago invitan a participar en:
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Bases: www.santiagoen100palabras.cl

Ahí está todo.

A continuación les presento el cuento que mandé el año pasado y que…obvio NO ganó.

El rucio

Si el rucio no necesita comer el pelets que picotean torpemente las palomas cerca de la Moneda, es porque éste tiene sus picadas. Su jornada consiste en desperezarse lentamente mientras larga un bostezo auspiciador, luego chequear las dependencias y dar vista a los súbditos que le menean alegremente el rabo, las olisqueadas pertinentes, determinar la orden del día y partir a su régimen alimenticio cotidiano cerca del Mercado Central, terminar el día echado en las puertas de su Palacio, soñando, quizás, con la corona sumergida en las piletas que a sus pies, celebran el próximo bicentenario

muy fome? bueno, pero por lo menos tiene 100 palabras.

 

Tocar el corazón con un alfiler Agosto 19, 2007

Archivado en: cuentos — Lorena Francisca @ 11:52 pm

Si yo pudiera describir su mirada. Hay un espacio ahí que nadie quizá pueda descifrar. Un espacio con coordenadas traspuestas, para el buscador incansable. Un lugar inaccesible, un absoluto misterio.

Quizás por ello y por otras cosas él se le había vuelto imprescindible. Ella quería descifrar los códigos ocultos, traducir el espejo que invariablemente estaba vuelto hacia una luna cabizbaja y sorda a los rumores humanos. Porque además, así era él, impenetrable. Pero no existe un único camino. Y seguramente ella erró la senda. No obstante tarde lo descubrió. Se dio cuenta cuando él ya se había enraizado en lo más profundo de su corazón. Y ella que creía haber vivido tanto. Haber vivido todo no es suficiente para conocer una vida y que ésta permanezca latente en nuestro corazón.

Si yo pudiera encontrar el acertijo. O enunciarlo. Pero entonces está el miedo a perder el encanto, a no poder inventarse una y otra vez, como si esto fuese una necesidad imperiosa, un mandato divino. Lo que se le olvida a esta mujer es que simplemente no podemos disponer de nada a nuestro antojo. Lo que ella sueña, vive invariablemente en esa tierra que no existe, porque los sueños sólo son en esa categoría. ¿Y qué es lo que sueña? Me pregunto una y otra vez. Ella sueña con su mirada y que habita en ella.

Pero qué digo, si él vive detrás del cristal que primorosamente haz pulido y sacado brillo para que reluzca. Él no es de esta esfera ni de este mundo.

Elena estaba cansada de esperar a Andrés. Llevaba media hora sentada en un escalón de la puerta de un edificio estropeado, enmohecido por la rutina centenaria. Habían quedado, como siempre lo hacían después de las continuas peleas, de tratar de conversar una vez más. Quizás Andrés ya estaba cansado de todo esto, de este ir y venir de palabras, de este absurdo interrogatorio. Ya estaban acostumbrados a sepultarse bajo la arena ante el más mínimo desencanto y a salir de ella a tenarazos, defendiendo hasta la última integridad a pesar del caparazón y la defensa.

La discusión de la otra vez había empezado con algo absurdo. Elena le echaba en cara el descuido de él al no contestar sus llamadas. Pero él seguía mudo bajo los olmos de la avenida y parecía pensar en otra cosa. Lo que Elena quería realmente expresar era el desconcierto que le producía su mirada, ya que ésta lo único que comunicaba era un profundo desaliento. En un momento, Andrés quiso contestar, pero una nueva avalancha de aspectos disímiles y olvidados surgía de repente de esa relación. Aspectos que él ni siquiera había atisbado. Nunca pensó que tales detalles podrían desconstruirla…
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¡Malditos hasta la decimotercera generación…! § Los reyes malditos I (El rey de hierro)§ Julio 31, 2007

Archivado en: Historia, Literatura, comentarios de libros — Lorena Francisca @ 11:51 pm

los reyes malditos« De su rostro en llamas , surgió espantosa su voz para decir:
- ¡Papa Clemente! ¡Caballero Guillermo! ¡Rey Felipe! ¡Antes de un año yo os emplazo para que comparezcáis ante el tribunal de Dios, para recibir vuestro justo castigo! ¡Malditos, malditos! ¡Malditos hasta la decimotercera generación de vuestro linaje!

Las llamas penetraron en la boca del gran maestre y sofocaron su último grito. Luego, durante un tiempo que pareció interminable se debatió contra la muerte.

Por fin se dobló en dos, la cuerda que lo sujetaba se rompió y Jacobo de Molay se hundió en la hoguera. Sólo se veía su mano, que permanecía alzada entre las llamas, y ahí estuvo hasta quedar ennegrecida [...]

Y las miradas se dirigían hacia la galería. Felipe seguía apoyado contra la palaustrada. Miraba la negra mano del gran maestre clavada en la ceniza. Una mano quemada: sólo eso quedaba de la ilustre Orden de los Caballeros del Temple. Pero aquella mano había quedado inmovilizada en un gesto de condena.

-¡Bien, hermano mío!- dijo Carlos de valois con una sonrisa -. Supongo que estaréis contento.

Felipe el Hermoso se volvió.
-No hermano, no estoy contento – dijo -. He cometido un error.

El conde de Valois se alborozó, dispuesto a gozar de su triunfo.
- Entonces, ¿reconocéis…?
-Sí, he cometido un error. Antes de quemarlos debí arrancarles la lengua

Así termina el capítulo 8 de la primera parte de esta genial saga de los Reyes Malditos. Creada por Maurice Druon y publicada entre 1955 y 1977 narra cómo Francia fue perdiendo su condición de potencia para llegar a ser un país entre otros.
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La solemnidad interrumpida Julio 28, 2007

Archivado en: cuentos — Lorena Francisca @ 1:20 am

Andrés Gallardo – Chile

De alguna manera, don Joaquín Limonado Olmos de Aguilera olió que había llegado el momento: frente a él cuajaba, nítido, el artículo de la muerte. Don Joaquín estaba preparado; se acomodó un poco, cruzó las manos sobre el pecho, abrió los ojos lo más que pudo, miró alrededor. Estaban todos. Do Joaquín, entonces, dijo “luz, más luz”, sabiendo que eran unas últimas palabras estupendas, que todos estaban emocionados. Pero doña Bertita, que no tenía puestos los audífonos, preguntó ‘¿Cómo?’, ‘¿qué dijo?’ Don Joaquín, que había sido siempre tolerante, repitió en voz más alta, claro que con un dejo de impaciencia, “luz, más luz”. Doña Bertita se puso algo ansiosa. Preguntó ‘¿cómo, mijo?’ Don Joaquín, que ya no tenía tiempo, dijo ‘ándate a la cresta’. Doña Bertita iba a preguntar ‘¿cómo, mijo?’, cuando vio que no sacaba nada.

 

Un pequeño homenaje a Fontanarrosa Julio 20, 2007

Archivado en: Cómics, Historia, Literatura, cuentos — Lorena Francisca @ 11:57 pm

El 19 de julio de este año, falleció a la edad de 62 años, y después de una larga enfermedad, el “Negro” Fontanarrosa. Fanático del futbol, dejó tempranamente la escuela para dedicarse a su pasión: el cómic. Oriundo de Rosario, fue a Buenos Aires a probar suerte, pero no le fue muy bien. De vuelta en su tierra natal, otro gallo le cantó y así fue como se dio a conocer este grande de la historieta y del humor gráfico…

Ahí va nuestro pequeño homenaje

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La pena máxima (De Fontanarrosa)

Cuando vi que caía el Pato lo pedí, lo pedimos todos, por un momento pensé que no lo daba, pero era clarito, lo cruz con la gamba casi en el muslo y el Pato se iba, porque se iba el Pato (¡Penal! ¡Penal! ¡Lo dio! ¡Lo dio! ¡Lo dio, Chancha, lo dio, penal! ¡Penal!), cuando vi que lo daba yo salí rajando como loco para cualquier lado, se lo grité a la tribuna, el Sapo se me trepó encima y me gritaba ¡ahora Nene, ahora! (¡Lo dio, Chancha, lo dio!), yo, viste como está uno?, andaba medio boludo porque parecía que tema toda la hinchada metida en el balero, para colmo el Dapea ese me habla estrolado con tuti un poco antes y no entendía nada, s que ellos le chillaban al referí en el área, que caen naranjas (¡Lloren ahora, lloren!, qué mierda quieren?), en eso viene el Tubo y me dice “Tranquilo, flaco, vos tranquilo, no te calentés” y fue cuando me di e cuenta. Te juro, Chacho, que se me formó en la panza, acá, una pelota ¿viste?, una pelota dura, qué podido, recién caía, me agarró un cagazo de golpe como esa vez que casi me amasija el micro, te acordás?, uy, Dios mío, qué cagazo (¿Quién lo tira? ¿Quién lo tira?), te juro que sentía las gambas como de barro y digo yo me quedo en el molde, por ahí ni se acuerdan, por ahí se lo dan al Mono como se lo daban siempre, pero el Mono lo erró con Chacarita y no quiere lolas, yo lo miro y lo veo parado casi en la mitá de cancha diciendo que no con el balero (Que no se lo dean al Mono porque lo manda afuera! Patéalo vo pendejo! El Mono no que lo erra El Mono no!). Gran puta, te juro que hubiera querido no haber pedido en la perra vida patear penales y para colmo en las prácticas los embocaba todos. (Ya casi no hay protestas y veremos quien ejecuta la pena máxima), yo pensaba si lo erro me muero, me caigo muerto al piso, no salgo de la cancha, no vuelvo a casa, para qué me acordé del viejo, estaría más julepeado que yo y agarro y digo no!, no lo pateo, que lo patee otro, yo lo erro, que se queme otro y por ahí pasa el Beto, que ya me habla cargado todo el partido y me jode “guarda pibe, no lo vayas a tirar afuera” me dice (continúan las conferencias con el juez, Mainardi ya está entre los tres palos) y además pensé lo que yo le habla dicho el otro día al Mono, Mono, no seas boludo, Cómo te vas a arrugar por errar un penal?, metéle carajo”, fijate, yo al Mono, que siempre fue el que me aconsejaba en tercera “hacé esto, Ricardito”, “cuidate, Ricardito”, yo le decía porque me daba bronca que aflojara así, para mí el Mono es un especie de ídolo ¿viste?, cacé la pelota que ya estaba colocada (Garbelli Muñoz- Garbelli, ser el encargado) y me parecía que se haba callado todo el mundo (El pibe, vamo pibe, viejo, vamo, mandálo adentro!) mirá cuando miré al arco, Mainardi, hijo de una gran puta, se rea, me miraba y se rea, digo no pienso más, pienso solamente en el tiro (Garbelli está ya frente al balón, tranquilo el golquiper), se lo pongo a rastrón a la ratonera, lo fusilo arriba y si se me va alto? (gol pibe, gol, Dios mío hacelo). ¿Usted lo patea? me dice el referí y quién va a ser boludo le hubiera dicho cuando el pito me reventó en el oído como un balazo (Toma carrera Garbelli!). Corrí dos pasos (¡Goo…) y le puse un bombazo… (¡Tirooo…!) te juro que ni vi cuando levantó la red, te juro, Chacho, te juro.