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La conciencia ante lo efímero de la existencia: “Sunt lacrimae rerum et mentem mortalia tangunt” Virgilio junio 1, 2008

Filed under: reflexiones — Netoli @ 6:16 pm
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Virgilio a través de su pluma magistral y profundamente humana, nos invita una vez más a comprender la esencia de lo humano y qué es aquello que nos define.

En el libro I de la Eneida, verso 462, encontramos este magnífico verso que nos recuerda nuestra fragilidad y nuestra profunda belleza – belleza en el horror y en el dolor – por medio de tópicos que nos conciernen, no de forma exclusiva, pero sí crucial.

Al hablar de fragilidad, belleza y tópicos, me refiero al tema de la muerte, de aquello tan insondable como inefable, aquello que nos constituye y da sentido a la existencia, tiñéndola de una belleza tan particular, la que queda demostrada en todo lo efímero y valioso que se haya en el momento, en la acción y en todo aquello que somos y ejercemos.

Y a esto nos invita el verso de Virgilio: “Hay lágrimas en las cosas y tocan a lo humano del alma”. En el fondo, nuestra vida está teñida por la conciencia de lo efímero de nuestra existencia.

Esta es nuestra condición: todo es perecedero. Tomar conciencia de aquello nos embarga y el dolor que se desprende, lo tiñe todo, lo abarca todo. Aceptar el dolor es justo del hombre sabio, quien ahora puede tomar el peso de la vida en sí, su valor.

Sunt

No es mera coincidencia que Virgilio haya escogido el verbo ESSE(infinitivo “ser”, “estar”, “existir”, “haber”) para el comienzo de este verso. Verbo en presente, plural: SUNT, que nos revoca a los significados: son, existen, hay. Todos definen, establecen, afirman. No puede negarse que en las cosas, hay (yace, habita) un dolor que toca a lo mortal. No es una pregunta, no es una duda, es simplemente una afirmación, la que funda y define lo que pertenece a la vida.

Lacrimae rerum

La acción, sunt, recae directamente en las cosas. En un análisis sintáctico actual, rerum sería complemento agente, pero en latín es acusativo (complemento directo). La importancia de este análisis yace fundamentalmente en el sentido de la frase, su significación. Pues en nuestro caso, sunt define a rerum, lo modifica, lo establece. RES (“cosa, asunto, materia”), no es, en el caso del verso, una simple “cosa”, es una esencia, es una materia. Podría afirmar que se refiere a todo. O sea, todo está bañado de lágrimas; en el caso del verso, lacrimae rerum , el dolor pertenece a las cosas, pertenece a esa esencia.

Lacrimae rerum nos indica que en la existencia todo está sujeto al dolor, es parte de ella y no solamente parte, sino definición de la vida: sunt lacrimae rerum.

No obstante quien toma conciencia de ese dolor, de esta caducidad, es el hombre. Esto se expresa en la segunda parte de este verso:

Et mentem mortalia tangunt

Pues esta pena, estas lágrimas que se haya en todas las cosas, también alcanzan o tocan al espíritu humano y sus empresas. O sea, todo lo grandioso, todo lo que el ser humano realiza, piensa, siente, está bañado de esta finitud. Dolor de la muerte en sí, quien el hombre en toda su razón y capacidad no puede vencer, sino sólo comprender y aceptar. Aquí yace la sabiduría de nuestra condición: todo está sometido a la muerte, tanto el hombre y sus obras. Tomar conciencia de la muerte implica dolor. La muerte está, sunt, pero quien toma conocimiento de aquello es el hombre: tangunt.

Toma este mismo punto, Séneca en Cartas a Lucilo:

“Acostúmbrense los hombres a conocer y a soportar los percances de la suerte; sepan que el azar puede traerlo todo, que la fortuna tiene sus derechos sobre los Estados y sobre los gobernantes, con el mismo poder sobre las ciudades que sobre sus moradores. No hay que quejarse: hemos venido a un mundo en el que se vive con esa condición. Si te conviene obedece; pero si no te conviene, sal de la vida como quieras.”

Y también:

“Sí, todo lo que existe debe perecer; el destino de todos los seres es la nada. Las causas de destrucción no son fáciles de enumerar: terremotos, huracanes y sobre todo el tiempo. Vivimos rodeados de cosas que perecerán, como nosotros mismos.”

Que nos recuerda a otro verso de Virgilio, el cual se constituyó en un tópico literario (Tempus fugit):

Sed fugit interea, fugit inreparabile tempos

Y en la misma línea,

Omnia fert aetas, aninum quoque

En ambos versos da la idea de la fragilidad de la vida, someter a ésta a las condiciones de inestabilidad del tiempo.

Finalmente, toda soberbia que del hombre emane, queda opacada y no vale nada ante los poderosos dardos del destino. Este destino que nos toca a todos por igual y constituye nuestra condición. Condición llamada a la muerte y esto nos denuncia la fragilidad de nuestro estado.

De esta fragilidad emana una extenuante belleza, como la definió Dostoievski:

« ¡La belleza es cosa terrible y espantosa! Es terrible debido a que jamás podremos comprenderla, ya que Dios sólo interrogantes nos plantea. En el seno de la belleza, las dos riberas se juntan y todas las contradicciones coinciden (…) Y así vemos que aquello que el intelecto considera vergonzoso, a menudo le parece de espléndida belleza al corazón. ¿Hay belleza en Sodoma? Creedme, muchos son los hombres que encuentran su belleza en Sodoma. ¿Sabías este secreto? Lo más horroroso es que la belleza no sólo es aterradora, sino también misteriosa. Dios y el Diablo luchan en ella, y su campo de batalla es el corazón del hombre. Pero el corazón del hombre sólo de su dolor quiere hablar.»

Por lo tanto, nuestra humanidad está sometida a un hondo dolor, bello dolor. Manifestado en los versos de Virgilio: sunt lacrimae rerum et mentem mortalia tangunt, que nos demuestra que la contradicción de la vida se da en aquello que es motor y nos sustenta (mortalia), el cual se configura con una belleza que nos muestra su doble faz: como lo dulce y hermoso que nos puede proporcionar la vida y también el dolor de lo perecedero que subyace en ella. La pena de la conciencia manifestada en las lágrimas, quienes bañan todo. Entender esto y vivirlo guarda uno de los mayores acercamientos con la sabiduría. Entrar en su mundo, es en cierta forma, también entrar al mundo de la comprensión de la belleza de la existencia.

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9 Responses to “La conciencia ante lo efímero de la existencia: “Sunt lacrimae rerum et mentem mortalia tangunt” Virgilio”

  1. salva Says:

    es bellísimo este texto…

  2. […] por excelencia de méritos para la vida eterna. Cristo nos enseñó que no es una falla de Dios la existencia del dolor, antes bien, es camino que conduce a la felicidad. Los sufrimientos presentes son efímeros y, como […]

  3. Enhorabuena por este excelente y pedagógico texto que explica, forma y conmueve y hace más asequible al profano una “perla” exuberante de vida y sabiduría. ¡Gran Virgilio, benditos clásicos imperecederos!.

    Saludos cordiales y gracias por la generosa labor intermediaria.

  4. aurelio Says:

    gratias quam plurimas possim ago vobis

  5. ktchmeifucan Says:

    sinceramente , me parece excelente el analisis sobre lo que duramos sobre este planeta , en mi caso soy ateo.

    Realmente hay que ser sabio para poder ver lo efimero de la vida sin temerle a la muerte

  6. jose luis alvarez Says:

    El artículo, interesante, sin embargo tiene graves defectos conceptuales. El verbo esse, en latín, es atributivo y, por lo tanto no admite complemento directo. Rerum no es una forma de acusativo sino de genitivo, caso utilizado, entre para indicar la posesión o pertenencia.

  7. Como ya han dicho antes, hay graves errores en el texto; el autor claramente no sabe latín ni mucha sintaxis, pues dice:

    «La acción, sunt, recae directamente en las cosas. En un análisis sintáctico actual, rerum sería complemento agente, pero en latín es acusativo (complemento directo). La importancia de este análisis yace fundamentalmente en el sentido de la frase, su significación. Pues en nuestro caso, sunt define a rerum, lo modifica, lo establece. RES (“cosa, asunto, materia”), no es, en el caso del verso, una simple “cosa”, es una esencia, es una materia. Podría afirmar que se refiere a todo. O sea, todo está bañado de lágrimas; en el caso del verso, lacrimae rerum , el dolor pertenece a las cosas, pertenece a esa esencia»

    En el análisis sintáctico actual, «rerum» jamás sería un complemento agente y mucho menos un complemento directo (¿Cuándo se ha visto un complemento directo con un verbo copulativo?). «Rerum» no es acusativo, como dice, sino el genitivo plural de «res». De esta manera, «sunt» no define a «rerum», sino que «rerum» es un complemento del sustantivo «lacrimae»: «lágrimas de las cosas». Ese genitivo puede entenderse de dos maneras (y aquí está la parte compleja del análisis real y de la traducción de esta frase): como genitivo objetivo o como genitivo subjetivo. Es decir, la cuestión es si el mundo llora por nosotros o si nosotros lloramos por el mundo. Es un debate muy abierto este, aunque la continuación del verso y el verso siguiente parecieran sugerir, en mi opinión esta vez, la segunda opción.

  8. Mario Caponnetto Says:

    Cero en latín. Rerum es genutuvo plural. Propongo esta; las cosas lloran y lo mortal toca al alma,


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