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Puntos de vista acerca de “La casa de los espíritus” junio 14, 2010

Filed under: comentarios de libros,Literatura — Netoli @ 12:21 am


Si bien no es una de mis novelas favoritas, tiene esta creación de Isabel Allende, ciertas características que hacen que ésta sea recomendada dentro del marco de los estudios de enseñanza media en Chile. Es cierto que existe mucha novela – y mejor dirán algunos – que retrata a nuestro país. La gracia de la novela de Allende es su narración entretenida y la historia que urde para retratar a un Chile de principios de siglo XX hasta su dictadura en el año 1973.

En el fondo, la autora, nos quiere relatar un punto de vista político acerca de la historia de Chile. Lo hace a partir de la figura de Esteban Trueba, quien podría decirse es el self man latinoamericano. Un hombre que surge desde su pobreza y clase media para empinarse como uno de los terratenientes de importancia en el país. Es de este modo que se nos presenta a un joven y enamorado Trueba que parte al norte para buscar el sueño del oro. Luego de la muerte de su amada Rosa, decide concentrarse en el terreno de su padre, un terreno abandonado y habitado por “ignorantes” campesinos en los que se destacará la figura de Pedro Tercero.

Trueba se presentará como la figura del terrateniente despótico y paternalista. Su simiente se regará por el campo y tendrá muchos “huachos” entre los que surgirá el hijo de Pancha García, quien buscará vengarse de Trueba: a quien envidiará y a quien tratará de jugar una mala pasada.

Por otro lado está la familia Del Valle. Esta familia representa la clase aristocrática chilena. Sus hijas deberán casarse con alguien promisorio. La unión de Clara con Esteban refleja esta nueva sociedad que se va formando: la de la clase alta empresaria, terrateniente. Por otra parte, Clara, representa la figura de la mujer que busca su independencia dentro de un mundo dominado por los hombres. También en cierta medida su madre, pero ésta última sólo reproduce el modelo de la mujer de clase alta que trata a los más humildes como si fueran personas sin decisión.

Clara tiene tres hijos con Trueba. Los tres representan un modo de pensar dentro de la sociedad chilena. Jaime con sus ideas populares, su hermano Nicolás con sus ideas progresistas y Blanca, un ser apasionado que no le importarán las diferencias sociales ni el qué dirán. Ésta última, también debe someterse a lo que le dicta su padre y debe en cierto momento, casarse con alguien que no ama, sólo para guardar las apariencias.

De la unión de Blanca con Pedro Tercero, nacerá Alba. Miguel verá el nacimiento de Alba y posteriormente – ya en su juventud – serán amantes. Estos personajes representan la juventud revolucionaria del año 1973. Alba como la niña que debe romper con los cánones establecidos por su clase social y Miguel como el joven revolucionario involucrado a fondo con la lucha de clases establecida en ese período.

Finalmente, ambos personajes sucumbirán al golpe militar. La autora, en este sentido, aporta un punto de vista importante para saber acerca de ese período. Para ello utilizará a Alba. Ella sufrirá la tortura y el horror, aspectos que vivieron muchos compatriotas.

Para finalizar, Isabel Allende conjuga una serie de elementos para entregarnos una novela interesante que retrata parte de lo que fue Chile en la centuria pasada. Es una mirada contemporánea acerca de muchos aspectos que no habían sido descritos hasta el momento (recordemos que fue publicada en el año 1982, en plena dictadura militar) y que la autora los denuncia casi como un grito desesperado en medio de la noche.

Para saber más de la novela:

Casa de los espíritus (Wikipedia)
Recomenda2
La casa de los espíritus: familia, nación y clases. Un estudio de Carmen Gloria Godoy.

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La metamorfosis y Kafka: el reflejo de una vida desgarrada. mayo 14, 2009

Filed under: comentarios de libros,Literatura — Netoli @ 2:45 am


Entendemos el término “pasión” como entusiasmo por la vida. En el caso de Kafka no era entusiasmo como tal, pero el desgarro de su alma dolorida manifestada a través de todas sus obras, se nos refleja hasta el extremo en esta su obra cumbre: La metamorfosis.

No tuvo una vida extensa, murió debido a la tuberculosis en 1931. Aunque en su imaginación murió muchas veces. Esa creatividad fúnebre la llevó magistralmente a sus escritos en los que mostraba diversas maneras de extinguirse, de desaparecer, de no ser.

Una de ellas es la Metamorfosis. En la metáfora de la transformación en un bicho, Kafka nos muestra el profundo dolor humano, el desprecio de su condición a través de su propio sufrimiento, de su sentimiento de exilio frente a la vida y la sociedad.

La sublimación de todo aquello que torturaba su alma, lo logró por medio de la escritura. Fue su forma de manifestación más elocuente de todo aquello que ocultaba, de todo aquello que lo hacía parecer frente a los otros como un “santo”.

Podríamos decir que toda su creación es el resultado de su profundo desasosiego frente a la vida y de las terribles relaciones que estableció con sus padres. En este sentido, la tortuosa relación con su padre y lo que su figura representaba, conformó gran parte de su personalidad y su forma de entender el mundo.

Su padre siempre lo despreció. Lo veía como un ser endeble y debilucho. De partida, el padre era un ser grande y voluminoso, que comía carne y que era totalmente pedestre. En cambio Kafka sufría de una complexión débil, un pecho hundido acompañaba a unas piernas largas y delgadas…además de ser vegetariano y de masticar un alimento más de diez veces antes de digerirlo.

Kafka vivió con sus padres durante la mayor parte de su vida (aun cuando gozaba de independencia económica y podría haberse mudado) La cercana convivencia con ellos ponía a prueba diariamente su hipersensibilidad a los ruidos. Como ya había dicho, para Kafka padre – un hombre gigantesco – su hijo era un fracaso y un Schlemiel (un inútil), una gran desilusión, y nunca dudó en hacérselo saber.

Esto hizo que Franz viviera con mucho temor. El tema del poder será un tópico recurrente en su obra.

En la Metamorfosis vemos una metáfora de estos aspectos. Si bien es cierto, Gregorio nunca es un bicho, su desadaptación social y sus relaciones con los demás miembros de su familia (lo que ésto representa) hace que realmente lo sea. Esto refleja la concepción que Kafka tenía de sí mismo, su afán de autodestrucción y su problema con el cuerpo y la sexualidad. El hecho de que el padre le lance la manzana no es un hecho fortuito. La manzana como símbolo de la discordia entre el ser humano y el dios, en el libro de Kafka se transforma en el desprecio absoluto del padre hacia su vástago y no al revés.

Sin duda, hay muchos aspectos en esta obra que nos invitan a una intepretación. También debemos considerar que la metamorfosis de Gregorio no es un milagro y ni siquiera le sorprende. Sucede y él tiene que adaptarse. Lo más importante en esta gran fábula, no es el sufrimiento de Gregorio, sino el que él causa, sin darse cuenta, a sus padres y a su hermana. Esto refleja los propios sentimientos de insuficiencia que Kafka sentía con respecto a su familia.

 

Albert Camus y “La Peste”. El legado del último humanista. mayo 11, 2009

Filed under: comentarios de libros,Literatura — Netoli @ 11:51 pm


de David Zane Mairowitz (fragmento extraído de “Camus para principiantes” ed. Era Naciente, 1999)

«Ningún pueblo puede vivir sin belleza. Sólo puede sobrevivir un tiempo. Y esta Europa que aquí muestra uno de sus rostros más persistentes se aparta de manera incesante de la belleza.»
Albert Camus 1913-1960

En 1943, cuando los nazis invadieron la llamada “Zona libre”, asumiendo así el control de la mitad meridional de Francia junto con la septentrional, Camus declaró que habían llegado “como las ratas”.

Y de hecho, las ratas constituyen la imagen central del comienzo de su novela clásica: La peste.

Orán, ciudad argelina del Mediterráneo donde el propio Camus había vivido un breve lapso, es descrita como la más “común” de las ciudades, un lugar “sin palomas, sin árboles ni jardines…un sitio neutral”.

Hay pueblos y ciudades en los que su gente tiene de tanto en tanto una vislumbre de algo más. Sin embargo, Orán parece ser una ciudad sin vislumbres, o sea, una ciudad totalmente moderna.

Nos hallamos en el ámbito de la tragedia griega. La ciudad es, de hecho, el personaje central de esta “crónica”, y su eje espiritual es su destino colectivo a manos de la naturaleza devastadora. Desde luego, Camus no esconde que Orán es una metáfora de la Francia ocupada y apartada de la civilización por “la peste” nazi; pero es asimismo la prueba suprema de la solidaridad frente a la muerte masiva en cualquier lugar del mundo.

En la peste no hay verdaderos protagonistas, y nadie sufre gran transformación espiritual en el curso de su desarrollo inexorable. Sólo hay una serie de personajes de variable importancia, conectados por el tema de la novela pero a los que no pueden considerarse representativos de un “relato” con “intrigas” entrelazadas. No es raro, por tratarse de Camus, que este grupo esté formado en su totalidad por hombre del continente europeo. En esta ciudad “argelina”, salvo por una referencia ocasional a sus condiciones sanitarias, no parece haber la más mínima huella de su población árabe.

En la mañana del 16 de abril, el Dr. Bernard Rieux dejó su consultorio y se topó con una rata muerta en el rellano de la escalera.
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La pasión por el juego: algunos alcances a la obra de Dostoievski abril 20, 2008

Filed under: comentarios de libros,Historia,Literatura — Netoli @ 8:57 pm

En lo que a mí respecta, a lo largo de mi vida no he hecho más que llevar al extremo todo aquello que vosotros habéis dejado a la mitad.
Dostoievski

El escritor ruso, Fiódor Mijáilovich Dostoievski nació en 1821 y con ello, la humanidad dio a luz a unos de los más grandes escritores del siglo XIX.

Fedor desde pequeño cultivó esta pasión por la lectura y la escritura, este manifestarse a través de la pluma desde hombre y hacia el hombre a partir de sus experiencias, su observación y su propia vida. Ésta no deja de ser un enigma y a la vez mostrarse tal cual es en sus obras.

Durante toda su vida sufrió epilepsia, pero ello no fue un impedimento para seguir con sus actividades. No obstante, debido a su carácter nervioso y ansioso, en frecuentes ocasiones sufría largos periodos de crisis que lo obligaban a dejar su ejercicio con desgano.

Visitó largamente los salones en donde se codeó con la creme de la creme del intelectualismo ruso. Gracias a su primera novela “pobres gentes” recibió el reconocimiento de críticos y escritores que veían en él a una gran promesa. No obstante, su carácter lo traicionaba y este súbito ascenso hizo que en él se produjese una confusión interna que derivó en constantes burlas de los demás escritores y la sociedad “culta” de ese momento, ya que Dostoievski no se dominaba y mostraba esa forma de ser tan característica: nerviosa, inquieta, apasionada.

Escribió mucho y recibió reconocimiento, mas como suele suceder con los grandes creadores, no fue sino hasta su muerte en 1881 cuando comenzó la verdadera consideración a su obra.

En los testimonios recogidos por su biógrafo: Henri Troyat1 se pueden leer los siguientes:

« Dostievski siempre me fue muy querido: fue quizá la única persona a la que yo hubiera podido plantear infinidad de preguntas que habrían hallado cumplida respuesta…Era un hombre noble, animado por un hondo espíritu cristiano.» Lev Tolstoi

« El testimonio de Dostoievski es trascendental para la discusión del problema que nos ocupa. Dostovieski es, dicho sea de paso, el único psicólogo que ha podido enseñarme algo: es uno de los azares más venturosos de mi vida, mayor aún que el descubrimiento de Stendhal.» Friedrich Nietzsche

«Murió como un fanático, como un loco, como un genio. Estaba tan desgarrado y marginado como sus personajes de ficción…Nadie ha escudriñado con más profundidad la compleja estrucuta del hombre: su penetración psicológica es fundamental, profética. Es único, y por eso carecemos del patrón apropiado para enjuiciar su grandeza. Sus contemporáneos intentaron medirlo pero fracasaron, porque era inconmesurable…Dostoievski se creía un genio y dedicó todos sus esfuerzos a trascender contínuamente su propia genialidad, tarea en la que todavía hoy nadie le ha superado. ¡Quién sabe si Dostoievski se habría atrevido con una labor tan sobrehumana de no haberse creído un genio!» Knut Hamsum

Y con respecto a este último testimonio es que viene tan acorde su novela “El jugador”. En ella vemos a Alexei Ivánovich como el personaje que cuenta su historia en un lugar de Alemania en donde el juego de la ruleta es la principal atracción. En el personaje de Alexei vemos la figura de Dostoievski y en lo que nos cuenta, su descenso a los infiernos gracias al juego.
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Acerca del Rey Lear y el autoconocimiento marzo 17, 2008

Filed under: comentarios de libros,Literatura,teatro — Netoli @ 2:09 am

Esta grandiosa obra de Shakespeare se conjugan diversos sentimientos que escarban en lo profundo de lo humano para al final generar un conjunto magistral que va de la mano con la tragedia de sus personajes y, en el fondo, de la vida.

Vemos a un rey Lear despótico, el cual presenta un asomo de demencia senil y ésta será la que desencadene su tragedia. Sumado a su despotismo, la ausencia de autoconocimiento y de autocrítica se transformará en eje dentro de la obra.

Esta falta de conocimiento se manifiesta en el destierro de dos personajes que se caracterizarán por su fidelidad: Cordelia y Kent. También en la distribución de su reino el cual deja prácticamente en manos de sus malévolas hijas, muestra total de cinismo, crueldad y desconsideración.

La lisonja como una herramienta utilizada por la mayoría de los personajes, es manifestada como el licor que pudre al reino y a las relaciones humanas. Es el conde de Kent quien manifiesta su daño:

EL CONDE DE KENT: – Señor, en buena fe y pura verdad, salvo el respeto que debo a vuestra grandeza, cuya presencia, como los fuegos que coronan la frente radiante de Febo…
EL DUQUE DE CORNUALLES: – ¿Qué significa eso?
EL CONDE DE KENT: Es para variar de estilo, ya que el mío os desagrada tanto. No, no soy adulador; pero el que os engañó por medio de un discurso lleno de franqueza, en apariencia, era un malvado brivón, lo cual nunca seré yo, aunque hubiese de incurrir en vuestro desagrado.

Y es ese discurso el que pierde a Lear hasta convertirlo en un mendigo. Un mendigo extraviado en su locura, ya que nunca fue capaz de percatarse en el momento de su decisión con respecto al reino, del cinismo y adulación de sus hijas (Goneril y Regan) Ni de conocer realmente el amor de Cordelia ni de Kent. A medida que avanza la obra, Lear en medio de su locura va reconociendo sus errores, pero que será incapaz de resarsir y esto queda manifestado en su discurso final cuando señala “nunca” con una intensidad que sella su imposibilidad:

LEAR: ¡También estrangulado mi pobre servidor![…] Nunca más volverás, ¡nunca, nunca, nunca, nunca, nunca![…]

Varios personajes se representan en diversos tonos sin necesariamente caer en el maniqueísmo. Así se presenta la maldad de Goneril y Regan, quienes sucumbirán bajo su propia ley. El duque de Cornualles y Edmundo llevarán hasta los límites la ambición representada bajo el maquiavelismo de éste último, quien será capaz de armar todo un complot para quedarse con el reino.

Por el otro bando la franqueza, la fidelidad y el amor filial representados en Cordelia, Kent y Edgardo, quienes para sobreponerse a tanto odio y falsedad, deberán inmolarse y pasar por diversos sufrimientos.

No puedo no mencionar al bufón quien será vital apoyo para Lear en este camino del autoconocimiento a través de su lengua astuta e incluso sibilina.

Engaños, asesinatos, despecho y pasión serán los elementos gravitantes de esta obra marcada por la falta de conocimiento y de autocrítica por parte de Lear.

 

LA IMAGEN DEL AGUA EN LA AMORTAJADA, DE Mª LUISA BOMBAL marzo 12, 2008

Filed under: comentarios de libros,Historia,Literatura — Netoli @ 2:36 am

Por Marco Aurelio Rodríguez

―Y el poeta nos dice que en la noche estrellada
Vienes a recoger las flores que cortaste,
Y que ha visto en el agua, recostada en sus velos,
Como una gran flor de lis, la blanca Ofelia flotar

(Arthur Rimbaud).

Ofelia, desde mucho antes que Shakespeare, alude al sueño de la princesa dormida, sumida en las aguas de los bosques encantados.

Prometida del atormentado príncipe Hamlet, enloquece cuando éste, por confusión, mata a su padre Polonio y chambelán de Hamlet. En su desvarío, Ofelia vagabundea junto a un lago, recogiendo flores, y muere ahogada en sus aguas inútiles. El nombre “Ofelia” podría estar inspirado en el griego he ofeleía (el socorro, la ayuda) o quizás derivar de la palabra griega apheleia, que quiere decir inocencia.

Los símbolos son un coeficiente de los misterios del espíritu humano que el arte presiente y reconvierte a cada momento. Es lícito pensar que Shakespeare, en el nicho del agua, en esa cripta, salvaguarda la dulzura, la sencillez, el candor, la sinceridad, la delicadeza (en los sentimientos y en los actos) y, sobre todo, la inocencia de una niña impoluta, tanto en su forma de relacionarse con su hermano hasta la sumisión y humildad que muestra hacia su padre, o por su timidez en presencia del amante frente al estremecimiento de su delirio.

El agua es ―para Cirlot― el elemento “mediador entre la vida y la muerte, en la doble corriente positiva y negativa, de creación y destrucción”. El agua primitiva de la vida y las aguas finales del inconsciente.

El agua, de por sí amorfa, no asiste a otra representación más que a la de Ofelia a modo de sinécdoque (su cabellera infinita, su cuerpo de niña que juega un sueño incorrupto). Su figura connota la atracción hermosa de la muerte que seduce a los poetas “en una gradual progresión que lleva al sujeto a desear no ser en lugar de ser, ese anhelo oscuro que también animaba el soliloquio de Hamlet”.

El agua (el río) muestra voluntad de bosque que seduce y atrae a su jergón, de meandro que inunda a la doncella, como en El laberinto del Fauno (inspirada rotundamente en el relato El libro verde, de Arthur Machen), esa niña-Ofelia asesinada por su ogro-padrastro.

Ana María, La Amortajada de Mª Luisa Bombal, que “no ignora que la masa sombría de una cabellera desplegada presta a toda mujer extendida y durmiendo un ceño de misterio, un perturbador encanto” (10) , es la imagen de la princesa dormida. Lo mismo que todos los personajes de la Bombal. Y, de modo semejante que la Bombal con sus personajes femeninos, Ana María revive a su madre: “Algo así como un perfume flotaba alrededor de la tierna evocación” (35).

Recuerdo el caso de una anciana que, al despedirse de su hermana que yacía en una caja mortuoria, veía a través del vidrio la imagen de sí misma. ¡Eran idénticas, la viva y la muerta separadas por un espejo de agua! La cripta es un espejo donde se refleja el mundo. La cripta es un espejo que piensa el mundo. Cuando la Bella Durmiente es abatida en su sueño de cien años, “todos se durmieron, para no despertarse más que en el momento en el cual lo hiciera su dueña, a fin de estar dispuestos a servirla en cuanto ella los necesitase, e igual sucedió con los asadores que se encontraban encima del fuego llenos de perdices y faisanes, pues se unieron en el sueño, inmovilizándose, como también las llamas”.

¿Qué le ocurre a La Amortajada con su esposo? ¿Puede reflejar su ser en él…?
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Breves puntos de vista acerca de Cortázar: “Todos los fuegos, el fuego” noviembre 13, 2007

Filed under: comentarios de libros,Literatura — Netoli @ 12:29 am

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« Admiro su obra por lo que tiene de renovador. Cortázar quiso pelear contra las formas estereotipadas de la novela y el cuento y buscar la otra cara de la luna.»
Juan Carlos Onetti

Lo primero que nos impacta de Cortázar es lo que siempre nos impactará desde el momento que surcamos la primera línea hasta desfallecer con una gran incógnita en la última frase de cada uno de sus geniales cuentos.

Asombrosa técnica que nos ilumina con elementos fanásticos y oníricos (Casa tomada, La continuidad de los parques) que hace dudar al lector-espectador de la veracidad de los hechos relatados.

No obstante, la magia de Cortázar reside en el lenguaje. En cómo se hace dueño de la palabra y ésta como un eje constructor de la obra de este escritor, pues su uso con peculiar belleza quiso rescatar la esencia de lo argentino y la esencia misma del lenguaje literario:

«Hace años que estoy convencido de que una de las razones que más se oponen a la gran literatura argentina de ficción es el falso lenguaje literario (sea realista o neorrealista o alambicadamente estetizante). Quiero decir que si bien no se trata de escribir como se habla en Argentina, es necesario encontrar un lenguaje literario que llegue por fin a tener la misma espontáneidad, elmismo derecho que nuestro hermoso, inteligente, rico y hasta deslumbrante estilo oral. Pocos, creo, se van a cercando a ese lenguaje paralelo; pero ya son bastantes como para creer que fatalmente, desembocaremos un día en esa admirable libertad que tienen los escritores franceses o ingleses de escribir como quien respira y sin caer por eso en una parodia del lenguaje de la calle o de la casa.»

Esta búsqueda lo llevará a retratar un mundo cada vez más cercano a lo latinoamericano y a la vez cercano a lo fantástico a través de metáforas, adjetivación sugestiva, uso de términos de diferentes categorías, palabras claves, onomatopeyas…la lista es incuantificable y todo ello deriva en la más creativa presentación de diversas historias cada una mostrando un matiz o un has del prisma humano y su conviviencia.

De alguna forma en “Todos los fuego, el fuego” este uso del lenguaje – que para Cortázar era “residencia en una realidad, vivencia de una realidad […] no se puede revivir el lenguaje si no se empieza por intuir de otra manera casi todo lo que constituye nuestra realidad” – reafirma una manera de ser de la sociedad, del ser humano y a la vez nos presenta técnicas asombrosas.

En “Autopista del Sur” el relato comieza nombrando los autos, se presenta de forma inmediata el asedio en la carretera, lo que se formará. Así nos vamos percantando que los protagonistas tendrán el nombre de sus vehículos: Dauphine, Taunus, Caravelle. Ya este uso ingenioso de la autopista – como un viaje común y corriente – nos presenta la indiferencia de la sociedad actual, la innominación y la falta de pertenencia, que se disolverá cuando los personajes atrapados en este infernal “taco”, deberán organizarse para sobrevivir.
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